Recordando mi época bananera en el Kibutz

Recordando mi época bananera en el Kibutz

Hace casi 40 años, dirigí la plantación de bananas de mi kibutz, Gaaton, en la Galilea occidental. Producir bananas no es un trabajo. ¡¡¡Es una forma de vida!!! Levantarse temprano, recorrer la plantación, comenzar a regar, realizar todas las actividades del día con un equipo de jovenes extraordinarios. Desayunar en el campo, en la cabaña de madera que nos servía de oficina, deposito, cocina y comedor. Todos los días bajando del kibutz decenas de huevos (digo bajando porque la galilea es una zona montañosa y el casco del Kibutz estaba unos metros más arriba que las parcelas de bananas) para que uno de los muchachos preparara el desayuno para los 10 que estábamos en el campo. Todos los días 3 o 4 huevos por persona ¡¡¡Y nuestro colesterol no aumentaba!!! Es que trabajar en el campo en uno de las actividades mas exigentes al cuerpo humano no solo es reconfortable, sino que es saludable. Añoro esas épocas de cargar dos racimos de bananas, uno en cada hombro, para llevarlos a la plataforma que los conduciría al centro regional de clasificación y comercialización. ¡¡Que espalda ancha y fuerte que tenía!! Cuando dejé las bananas para dedicarme a otra actividad (riego, que merece otra explicación) … se me cayó toda la espalda al vientre, y nunca mas pude deshacerme de esa caída. 

La conferencia de esta semana con productores de plátanos del Soconusco, Chiapas, me recordó mi etapa de bananero en el Kibutz. Innolvidable. Así comenzó me experiencia en la agricultura, que me acompaña en mis actividades hasta hoy.

Las fotos son de esa época, de los años 70. Hoy, producimos en casas sombra, con nuevas variedades, con Startup que producen soluciones para ahorrar agua, para evitar hongos, para facilitar la cosecha. Todo mas fácil, pero sigue siendo una extraordinaria forma de vida

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La riqueza cultural de las minorías étnicas en Israel

HurfeishCon el Alcalde de Horfeish

Reunión en el Palacio Municipal de la Aldea drusa de Horfeish

Encuentro con el Presidente Municipal del “Consejo Regional Hurfeish”, Mr. Salach Farez y Coordinador del Foro de presidentes Municipales Drusos. Tema de la visita: Organización municipal de minorias etnicas.

El objetivo del encuentro fue presentar y escuchar las opiniones y actitudes de los lideres de la minoria etnica Drusa, una de las minorias culturales que enriquecen a la sociedad israeli. La visita intento reflexionar acerca del aporte al Desarrollo economico, social y cultural de las minorias existentes en un pais, y como la integracion, aunque no facil, aporta al desarrollo territorial de toda la sociedad

.La Delegación Mexicana del CMDRS con el Alcalde de Horfeish

Drusos

El origen del nombre “drusos” se conecta generalmente con Muhamad al-Darazi, un portador de mensajes de los comienzos de la comunidad.

Los drusos se llaman a sí mismos Ahl al-Tawhīd o al-muwahhidūn, “el pueblo del monoteísmo”. Aunque esta característica aparentemente no distingue al drusismo de otras creencias, tiene un significado más profundo que la hace exclusiva. El drusismo se unificó por primera vez en la historia de la filosofía entre materia y forma, o en otras palabras, entre los drusos, lo cual ha preservado su identidad dondequiera que han habitado y han mantenido una sociedad fuertemente integrada. Siempre han defendido y preservado su independencia y han sostenido su virtud.

Los principios de la fe drusa son: cuidar la propia lengua (sinceridad), proteger al hermano, respetar a los ancianos, ayudar a los demás, proteger la patria, y la fe en un solo Dios. Otra de las características de la religión drusa es la creencia ferviente en la reencarnación solamente humana para todos los miembros de la comunidad. Los drusos consideran al cuerpo una mera vestimenta del alma, no temen la muerte pues es solamente la rasgadura de las vestiduras. En la Epístola 35 de las Escrituras drusas, Hamza ibn ‘Ali dice “Quien teme a un ser humano como a sí mismo, cae bajo su dominio; el Unitario es valiente en virtud de su fe”. La creencia de que el número de días de la propia vida está prefijado, no puede ser excedido o disminuído en un solo día y de que el alma, después de dejar el cuerpo, inmediatamente vuelve a nacer en otro, fortalece el valor y disipa el temor a la muerte.

No aceptan la poligamia, el tabaco, el alcohol y la consumisión de carne de cerdo. La religión drusa no permite el matrimonio mixto con musulmanes, judíos o miembros de ninguna otra religión. Los drusos no oran en una mezquita y mantienen los principios de su religión en secreto.

Los drusos están divididos en dos grupos. El grupo interno se llama uqqal, “Iniciados conocedores”. Los hombres uqqal usan bigote, se afeitan la cabeza y se visten de negro con turbantes blancos. El grupo externo, llamado juhhal, “los Ignorantes”, no tiene permitido el acceso a la literatura sagrada drusa secreta. Entre un 10% y un 20% de los drusos son uqqal. El resto tiende a conformar la dirigencia política y militar drusa y en general se distancia de los asuntos religiosos. Las mujeres no sólo pueden ser uqqal sino que son consideradas especialmente apropiadas.

Los drusos creen en cinco principios cósmicos representados por la estrella y la bandera drusas de cinco colores: inteligencia (verde), alma (rojo), palabra (amarillo), precedente (azul) e inmanencia (blanco). Estas virtudes fueron personificadas en varios individuos (los cinco profetas).

Los drusos israelíes sirven en el ejército israelí, voluntariamente, desde 1948, y – a solicitud de la comunidad drusa – obligatoriamente desde 1956. Los hombres drusos son conscriptos igual que los judíos. Hombres estudiando tiempo completo en instituciones religiosas pueden recibir una postergación de la conscripción.

En Israel, 1.6% de la población es drusa y, de los árabes israelíes, un 8.4% son drusos. Los drusos utilizan la lengua árabe y tienen una estructura social muy similar a la de los árabes de la región.

Las aldeas drusas en Israel son: Kefar Abu Sinan, Beit Jann, Julis, Hurfeish, Yanúj-Jatt, Yirka, Kisra-Sumei, Sajur, Ein al-Asad, Peqín, Rame, Shefarám, Mughar, Daliat el-Carmel-Usfía, Beqata, Majdal Shams, Masad y Ein Qiniye.